jueves, 18 de junio de 2015

Nadie se baña dos veces en un mismo rio

Una palabra diaria, que viene de Dios.


Heráclito por Johannes Moreeelse, mostrado como el Filósofo que Llora.
"Lo único permanente es el cambio": Heráclito de Efeso.
Claro que si! Es lo que suelen decir las personas la primera vez que escuchan esta afirmación atribuida a Heráclito de Efeso. En realidad se refería el filósofo a la imposibilidad de sumergirse en el mismo cúmulo de agua, ya que la que fluye río abajo no volverá a mojar su cuerpo. En términos un poco más formales este enunciado es sólo una consecuencia de su verdadera y lapidaria conclusión: “Lo único permanente es el cambio”.

Al mirar todas las cosas Heráclito advirtió que el simple transcurrir del tiempo obliga a un eterno y contradictoriamente constante cambio. Nada permanece igual. En esencia las cosas que ahora son, un instante después serán diferentes.

Por eso muchos hombres y mujeres sufren la desesperanza de ver como las cosas a las cuales se aferraron en un momento determinado de sus vidas, de pronto pueden cambiar, moverse o sencillamente dejar de ser. Las ideas, la cultura o el status quo, no permanecerán siendo las mismas cosas por mucho tiempo.

Sin embargo, Heráclito no tomó en cuenta a Dios. Incluso nuestra percepción de Dios puede cambiar, pero Dios jamás ha cambiado ni cambiará. Sus opiniones y principios son invariables. Dios es eterno y fiel. Lo que dijo al principio lo mantendrá hasta el final. "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." (Lc. 21:33)


Si necesitas entonces, algo en tu vida como una fuerte y sólida roca donde sustentar tus pasos y en lo cual siempre puedas confiar, ya sabes dónde buscar.